domingo, 11 de enero de 2026

Digitalización inteligente: de la evolución de una mera reproducción digital a la gestión activa de la información

 La pandemia (COVID-19), el confinamiento y todas sus consecuencias a nivel económico, empresarial y social, supusieron un fuerte punto de inflexión. El individuo, tanto a nivel individual (personal) como a nivel colectivo (sociedad), se “vio obligado” a adaptarse y a experimentar nuevas formas de trabajar, formarse y relacionarse.

Creo que esa situación, ese momento considerado ya histórico, actúo como catalizador de una transformación tecnológica, una tecnología que despertó dando lugar a una gran preocupación relacionada  también con la sostenibilidad ambiental. Apareciendo no solo la iniciativa de la reducción del uso del papel, sino también, el incremento de los entornos digitales y la adopción acelerada de soluciones tecnológicas. Con todo esto, se produjo un notable impulso en el ámbito de la digitalización, especialmente en el tratamiento, la gestión y el intercambio de datos e información.

Esta introducción, me sirve como punto de partida para analizar la evolución que ha tenido y tiene la digitalización: De una “básica” hacia una “inteligente”, como también a la progresiva incorporación de la inteligencia artificial (IA) en procesos relacionados, tal y como la estamos observando hoy por hoy.

La digitalización inteligente representa un cambio, una transición, respecto a los procesos tradicionales de digitalización documental. Mientras que el escaneo convencional se limita a la creación de copias digitales estáticas —imágenes o PDFs sin estructura semántica—, la digitalización inteligente persigue la extracción, interpretación y explotación del contenido informativo de los documentos, integrándolo de forma dinámica en los sistemas de información de la organización.

Desde la perspectiva archivística, este enfoque trasciende la mera conversión de soporte y se alinea con los principios de la gestión documental a lo largo del ciclo de vida. Los documentos digitalizados dejan de ser objetos pasivos para convertirse en activos informacionales, capaces de alimentar procesos administrativos, analíticos y de toma de decisiones.





La automatización de la captura y la estructura de la información han tenido una evolución potente y rápida. No sólo hablamos del reconocimiento óptico de caracteres (OCR), ahora mucho más avanzado, sino también en el reconocimiento de escritura manuscrita (HTR), en el procesamiento del lenguaje natural (NLP) y los modelos de aprendizaje automático.

Todas, estas herramientas, llamémoslas así, no solo nos permiten transcribir el contenido, sino que identifican tipologías documentales, extraen metadatos, permiten clasificar documentos acordes a cuadros de clasificación predefinidos, e incluso detectar relaciones entre documentos y expedientes. Todo esto, en el campo de la archivística, es crucial, ya que la correcta contextualización, autenticidad y trazabilidad (elementos esenciales) se garantizan.

 

Rasgo distintivo de la digitalización inteligente: Integración.

Vuelvo a incidir que ahora el proceso de digitalización no es una tarea aislada, ni es la creación de imágenes planas, que únicamente se renombraban para relacionarlas y con el único fin de copia, acceso y/o preservación. Ahora, destaca su integración nativa con sistemas: sistemas de planificación de recursos (ERP), de gestión de relaciones con clientes (CRM) o los sistemas de gestión documental y de archivos electrónicos (SGDEA).

La evolución muestra un desplazamiento progresivo del soporte al contenido y del documento a la información. Ahora los documentos digitales se convierten en nodos activos dentro de los sistemas de información.

Para explicarlo mejor, los documentos digitalizados no se almacenan de forma aislada, sino que se vinculan directamente con procesos, expedientes electrónicos y flujos de trabajo. Ejemplo:

-        Facturas, contratos integrados en sistemas ERP

-        Correspondencia y comunicaciones asociadas a registros en CRM

-        Documentación administrativa incorporada a expedientes electrónicos conforme a esquemas de metadatos normalizados (ISO 23081, ENI, MoReq, … )

 

Esta INTEGRACIÓN refuerza el papel del archivo como una infraestructura estratégica de información, ya no es solo un mero depósito documental.

 

En los diagramas, he establecido las etapas (generaciones) de digitalización. Cada etapa representa un salto cualitativo en capacidades, integración y valor archivístico. La evolución no es sólo tecnológica, es también conceptual y profesional.

1º Generación (etapa). Tradicional

2ª Generación (etapa). Avanzada

3ª Generación (etapa). Inteligente







¿Qué implica para la gestión documental y para la archivística la adopción de la digitalización inteligente?


Sin ninguna discusión, la redefinición del rol profesional del archivero y del gestor documental. Su función se orienta cada vez más en:

-        Diseño de modelos de metadatos y normas/reglas de clasificación.

-        Supervisión de la calidad y fiabilidad de los procesos automatizados.

-        La garantía del cumplimiento normativo (protección de datos, conservación, acceso, eliminación)

-        La preservación a largo plazo de documentos digitales auténticos y fiables.

-        Además del planteamiento de retos éticos y técnicos, relacionados con la transparencia algorítmica, la preservación del contexto archivístico y la sostenibilidad de los sistemas tecnológicos.

El archivero pasa de “describir documento a documento” a diseñar reglas, modelos y controles de calidad. Pero esto, no implica convertir a los profesionales de los archivos y de la gestión documental en expertos informáticos, sino de hacer que la tecnología respete la lógica archivística.

Otro aspecto a tratar, el valor archivístico  no es estadística,  ni estudio cualitativo. Las herramientas a usar, en la que incluimos la IA, no evalúan valor jurídico, histórico, administrativo sin criterios expliciticos. La valoración sigue y debe seguir siendo una decisión profesional humana, aunque sea apoyada y auxiliada por análisis automatizados.

También se debe tener cautela a la hora del diseño de estos sistemas inteligentes, como premisa: que se preserve el contexto, aunque el acceso sea temático o semántico. Con otras palabras, el  modelo conceptual archivístico debe preceder a la automatización, no al revés.



Para terminar y como resumen, he elaborado una tabla sobre la evolución en la gestión documental y en el ámbito archivístico.











No hay comentarios:

Publicar un comentario